Nuevo album “El Brillo de Mis Ojos”

Marley And Me

Sobrenatural – Marcos Witt

Marley And Me

Adoracion24 – Banda EN TU PRECENCIA

Marley And Me
BIENVENIDOS A PORTAL CRISTIANO
Reuniones Sábado 19:30Hrs/Domingo 11Hrs Liceo Andres Bello P. Montt

Sinfonía de Luz

Posted by Lacnell on jueves, diciembre 09, 2010 , under | comentarios (0)




Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
lléname de música el alma; de música transparente, tersa y bella.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
clarifica mi espíritu para acercarme al Padre.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
pon fulgores en mi sendero para que el día que empiezo a vivir sea un día maravilloso.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
haz luminoso el áspero sendero de los hombres para que la visión se les ensanche y el corazón se les llene de auroras.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
éntrate en las cabañas de los humildes y despierta en su vida sin esperanza, ensueños y esperanzas.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
llega como un mensaje de amor a los corazones amargados y a las almas en que se va marchitando la fe.

Sinfonía de luz de la mañana de Dios,
haz surgir aleluyas dentro de mi corazón ...

--El Faro.

Dios es Luz y Él siempre estará listo a enviarnos su luz para alumbrarnos el camino.

He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las profundidades del mar.
Job 36:30

¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, Y hace resplandecer la luz de su nube?
Job 37:15

Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Señor, la luz de tu rostro.
Salmo 4:6

Articulo Original

Solo Sacos de Tierra

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El niño vivía con su padre en un valle en la base de un gran dique. Todos los días el padre iba a trabajar a la montaña detrás de su casa y retornaba a casa con una carretilla llena de tierra. «Pon la tierra en los sacos, hijo», decía el padre. «Y amontónalos frente a la casa».

Si bien el niño obedecía, también se quejaba. Estaba cansado de la tierra. Estaba cansado de las bolsas. ¿Por qué su padre no le daba lo que otros padres dan a sus hijos? Ellos tenían juguetes y juegos; él tenía tierra. Cuando veía lo que los otros tenían, enloquecía. «Esto no es justo», se decía.
Y cuando veía a su padre, le reclamaba: «Ellos tienen diversión. Yo tengo tierra».

El padre sonreía y con sus brazos sobre los hombros del niño le decía: «Confía en mí, hijo. Estoy haciendo lo que más conviene».

Pero para el niño era duro confiar. Cada día el padre traía la carga. Cada día el niño llenaba las bolsas. «Amontónalas lo más alto que puedas», le decía el padre mientras iba por más. Y luego el niño llenaba las bolsas y las apilaba. Tan alto que no ya no podía mirar por encima de ellas.

«Trabaja duro, hijo», le dijo el padre un día, «el tiempo se nos acaba». Mientras hablaba, el padre miró al cielo oscurecido. El niño comenzó a mirar fijamente las nubes y se volvió para preguntarle al padre lo que significaban, pero al hacerlo sonó un trueno y el cielo se abrió. La lluvia cayó tan fuerte que escasamente podía ver a su padre a través del agua. «¡Sigue amontonando, hijo!» Y mientras lo hacía, el niño escuchó un fuerte estruendo.

El agua del río irrumpió a través del dique hacia la pequeña villa. En un momento la corriente barrió con todo en su camino, pero el dique de tierra dio al niño y al padre el tiempo que necesitaban. «Apúrate, hijo. Sígueme».

Corrieron hacia la montaña detrás de su casa y entraron a un túnel. En cuestión de momentos salieron al otro lado, huyeron a lo alto de la colina y llegaron a una nueva casita.

«Aquí estaremos a salvo», dijo el padre al niño.

Sólo entonces el hijo comprendió lo que el padre había hecho. Había provisto una salida. Antes que darle lo que deseaba, le dio lo que necesitaba. Le dio un pasaje seguro y un lugar seguro.

A veces no entendemos al Padre. Pero el sabe lo que hace. No te quejes de los sacos de tierra que has tenido que cargar. Un día sabrás que Dios estaba trabajando para tu futuro.

Oh , levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad.
2 Crónicas 6:41

De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Señor.
Salmo 25:7

Articulo Original